martes, 4 de noviembre de 2008

EL ALTO PRECIO DE LA PROPIEDAD (INTELECTUAL)

Estoy releyendo el libro "Las trampas del deseo" de Dan Ariely. Me llama particularmente la atención el capítulo dedicado a "El alto precio de la propiedad".
El capítulo se detiene en analizar un comportamiento irracional destinado a sobrevalorar lo que tenemos. El autor se pregunta por qué el vendedor de una propiedad le pone normalmente un precio irracionalmente mayor que el que le asigna el comprador. Las respuesta se encuentra según Dan Ariely en tres rarezas que las personas presentamos:
1. La rareza de que nos enamoramos de lo que ya tenemos.
2. La rareza de prestar más atención a lo que podemos perder que a lo que podemos ganar.
3. La rareza de pensar que los demás verán la transacción desde nuestra particular óptica (dicho de otro modo: que el comprador de ese objeto que yo vendo comprenderá y valorará igual que yo el apego emocional que le tengo a la "cosa").
Ya he escrito alguna vez sobre la propiedad intelectual en los tiempos que corren. Intento experimentar qué ocurre cuando se libera "información que me hace sentir poderoso" participando en un proyecto wiki de elaboración compartida de un libro. Y me sorprendo al igual que el blogger Julen ("Empresas y perros no bailan tangos") de que las licencias Creative Commons sean un sí pero no: digo esto porque me sorprendo de haber recomendado a mi sobrina Nerea (futura fotógrafa profesional) que empiece a registrar las fotos que hace, pues la última que me ha pasado es de 10 y podrían robársela. Pura incongruencia la mía.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaj Se la robarán un listill@ quiza? eh eh eh!!!!
Vir

José Carlos Amo Pérez dijo...

Un listillo pillo jejeje o varios nunca se sabe. Gracias por seguirme y comentar.

Julen dijo...

"La rareza de prestar más atención a lo que podemos perder que a lo que podemos ganar." Estupenda reflexión que pone un límite ficticio a nuestras posibilidades de crecer y desarrollarnos.

José Carlos Amo Pérez dijo...

Sí que es una gran reflexión, habla en el fondo de los miedos. Gracias por leerme Julen.